Ocho estudiantes de los conservatorios de las islas participarán en la vigésimosegunda edición de este concurso de solistas

 

El Auditorio de Tenerife Adán Martín recibe este sábado [día 25] a partir de las 16:00 horas con entrada libre hasta completar aforo la fase autonómica del 22º Intercentros Melómano. Este certamen nacional elige al representante de Canarias para aspirar al premio de interpretación para solistas en la categoría de grado profesional.

La jornada se compone de unas audiciones en las que participarán ocho estudiantes de los conservatorios profesionales de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria de diversas especialidades instrumentales. Cada aspirante protagonizará actuaciones de un máximo de 15 minutos y repertorio libre.

En esta ocasión, el jurado estará formado por el director de orquesta Henoc Acosta Santana, el compositor Miguel Ángel Linares Pineda y la compositora Laura Vega Santana, quienes, tras escuchar las ejecuciones musicales, se retirará a deliberar y, posteriormente, se hará público su fallo durante el mismo evento.

Los primeros participantes en esta jornada son: Mirko Busto en la categoría de canto, David Martín Gutiérrez al violín y Gael Moreno González con tuba/bombardino. Tras una pausa, continuarán Javier Cabrera Hernández al saxofón, Guillermo Almeida Sicilia en la percusión,

Juan Diego Cardozo Armada al violín, Andrea Sabina Perera al clarinete y Pablo Rosales Calzadilla con el mismo instrumento.

El primer clasificado será el representante de Canarias en la fase final del Intercentros Melómano, que tendrá lugar el 9 de diciembre en el Auditorio de la Diputación de Alicante. En esta final participarán los diecisiete representantes autonómicos que tratarán de hacerse con el premio: una gira de conciertos por toda la geografía española, que incluye recitales solistas y conciertos con orquesta sinfónica, como el ofrecido por la Orquesta Juvenil Europea de Madrid, la Joven Orquesta Sinfónica de Granada o la Orquesta Clásica de Vigo.

El Intercentros Melómano es una iniciativa de la Fundación Orfeo creada en el año 2002 con el objetivo de fomentar la participación del alumnado de los conservatorios de música en concursos de carácter profesional. La idea es servir como experiencia práctica a los músicos, que puedan enfrentarse a un público y a un jurado que valora su interpretación, no únicamente su destreza técnica.